kiko martinez campeon del mundo latino wbo

El sueño de toda su vida hecho realidad. Kiko Martínez se enfundó el cinturón de campeón del mundo latino del peso supergallo, tras una arrolladora exhibición en la noche del viernes en el polideportivo Huerta del Rey. Tras haberse proclamado anteriormente campeón de Europa en su categoría, el próximo reto será el título profesional de la WBO (Consejo Mundial de Boxeo) al que le dará opción el galardón conseguido.
El púgil del Kick Boxing Valladolid confirmó su condición de favorito y mostró un extraordinario estado de forma ante un rival infinitamente inferior y que sólo pudo aguantar tres asaltos, debido a la cantidad y la calidad de los golpes del nuevo campeón.
Ya desde su puesta en escena, Kiko Martínez se ganó el corazón de los aficionados al salir al cuadriláter con una camiseta del Real Valladolid. La ovación fue atronadora y se repitió en la ceremonia de los himnos nacionales al abrazar la bandera española durante el acto previo al combate.
Superioridad total
Aunque ya tiene una larga trayectoria en el boxeo, pese a su juventud, y defender al Kick Boxing vallisoletano, era la primera vez que Kiko Martínez boxeaba en Valladolid. Los aficionadoas tenían ganas de ver en directo a un púgil del que habían escuchado maravillas y la verdad es que todos los comentarios se quedaron pequeños ante la gran respuesta del boxeador alicantino ante el paraguayo Darío Arzuaga.
Desde su estado de forma física y la definición de sus músculos, sobre todo los dorsales, causaba sensación entre el público y pánico en su rival. Nada más iniciarse el combate, Kiko tomó las riendas, se situó en el centro del ring, avanzaba lentamente con la pierna izquierda adelantada y toda la guardia preparada para soltar sus tremendos latigazos. Ya en el primer asalto, Arzuaga recibió una cuenta de protección, en el segundo acabó con una ceja abierta y en el tercero, en la lona.
El árbitro paró la pelea por la gran diferencia y para evitar un castigo peor y Kiko se abrazaba feliz a sus preparadores en medio de los apaluasos y jaleos de la afición vallisoletana.

Por ALFREDO J. GÓMEZ | VALLADOLID el norte de castilla